domingo, 27 de marzo de 2016

STALINGRADO (Antony Beevor, 1998)

Stalingrado - Antony Beevor

Tras haberme encantado (y horrorizado) la lectura de "La Segunda Guerra Mundial" -primer libro de Beevor que me leo-, estoy siguiendo con el resto de su obra, en un orden que creo el adecuado (haciéndome un marco general del conflicto con ese primer libro, para luego bajar a los hitos más importantes con sus otros trabajos). A ver si así, poco a poco, voy mermando mi palurdismo histórico :D

Con su estilo característico, Beevor nos cuenta toda la crónica de esta trascendental batalla en el transcurso de la II GM, que vendría a marcar la imparable derrota del Eje. A los datos más áridos (movimientos y nombres de divisiones, cuerpos de ejército, fechas, tropas implicadas, generales... vamos, lo que muchos recordamos con abulia de los tiempos del instituto), imprescindibles para entender el flujo de los acontecimientos, se añaden y entreveran los detalles más humanos y a pie de terreno de lo que fue aquel horror.

Así, asistimos a "observar" cómo la inmensa ciudad se vio convertida en un inmenso campo de ruinas desde los primeros momentos (a causa de bombardeos masivos de hasta más de mil aviones), algo que se convertiría en una trampa letal para los invasores alemanes, al aprovechar los soviéticos esta circunstancia -junto al terrible clima invernal bajo cero- para su defensa cerrada. Los francotiradores rusos, por ejemplo, fueron uno de los cuerpos estrella, con más voluntarios de los que se podían entrenar, para sembrar el terror, escondiéndose en los más inverosímiles lugares, entre los fantasmales escombros.

Stalingrado imagen
 Imagen de Taringa.net

Pero si algo te queda claro tras su lectura es como la megalomanía criminal de los dictadores, Hitler y Stalin, el uno negándose a admitir errores y la imposibilidad de la pretendida victoria (por el simbolismo de hacer caer a cualquier precio la "ciudad de Stalin", más que por pura estrategia respecto al devenir de la guerra), y el otro no escatimando de igual manera en vidas humanas y esfuerzo de guerra, causo un absoluto infierno inimaginable de sufrimiento y miseria humana sin límites para los pobres civiles y soldados atrapados en la locura de este apocalíptico conflicto.

Mención especial para ciertos generales que dieron la orden de "luchar hasta el penúltimo cartucho", y luego ellos no tuvieron el menor reparo en rendirse los primeros. Muy significativo de lo que suelen ser los "jefes". 

Los campos de prisioneros (a veces simples alambradas en mitad de la estepa, piénsalo por un solo momento), la escasez de alimentos (y resto de recursos) que llevó incluso al canibalismo, de combustible para poder calentarse -ni siquiera cavar trincheras en el hielo duro como el metal-, las enfermedades (tifus, disentería, epidemias de piojos), la climatología extrema, que produjo amputaciones y llevó la muerte por congelamiento a miles, el estrés del combate, los bombardeos de día y noche... realmente le hacen ver a uno que es imposible comprender -ni siquiera imaginar- semejante infierno sin haberlo vivido, y dejan la reflexión de lo absolutamente privilegiados -sin ser conscientes- que somos por no haber caído en aquella época, u otras semejantes.

Otro libro esencial para conocer el horror del que venimos; especialmente recomendado para extremistas y convencidos ideológicos de cualquier signo, como moraleja de adónde nos puede llevar la defensa a ultranza de "nuestra visión del mundo" sin la base de los derechos humanos como única verdad incuestionable.

Imprescindible.

 



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